La fiesta pagana
Viernes, 4 Noviembre 2011y sientas que no puedes más,
que en el nombre del de arriba
tu vida van a manejar…”
Así es como da comienzo una canción de Mago de Oz que hace tiempo me encantaba, pero nunca me paré a escuchar la letra, esa letra que tras analizarla ha hecho que aún me guste más…
Cuántos hay que en el nombre de no sé qué Dios o ser superior te obligan a actuar de una forma determinada, de acuerdo a unas “normas” que no son precisamente las que él promulgó, si algún día este ser existió.
Tal y como dice la letra estos señores creyentes, cristianos todos, de intachable moral ,manejan la vida de los demás amenazando una terrible replesalia. Siempre intentan intimidar haciendo refrencia a un Dios vengador y castigador que actuará contra ti si decides actuar por tu cuienta o tener tus propios pensamientos.
“Por eso amigo tú alza la voz,
di que nunca pediste opinión
y si es verdad que existe un Dios
que trabaje de sol a sol”
Y efectivamente hay que alzar la voz y bien fuerte, no debemos dejarnos amedrentar por nada ni por nadie. Si los humanos nos consideramos seres superiores a otras especies animales, ¿por qué no utilizar esto a nuestro favor? ¿por qué muchas veces preferimos dejarnos llevar por la corriente de la norma sin expresar lo que queremos y decirlo abiertamente sin temer a nada? La inquisición terminó y la dictadura también…o no…pero al menos contamos con nuesta experiencia de lo vivido, con lo que nos cuentan los libros de historia, que no todo estará equivocado, para evitar que el pasado nos visite de nuevo y vuelva a hacer mella en nosotros…
“Ponte en pie
alza el puño y ven
a la fiesta pagana
en la hoguera hay de beber,
de la misma condición
no es el pueblo que el señor,
ellos tienen al clero y nosotros nuestro sudor”
Está bien tener a alguien que te guíe, hay quienes necesitan tener fe en algo o en alguien para que sus vidas tengan sentido, aferrarse a ese “ente” para seguir adelante en la vida, y me parece bien y respetable, pero eso no debe frenarte, ni mermar tus inquietudes. Unas inquietudes que las tenemos todos, seamos de la religión que seamos, del ideal político que tengamos…o ¿es que somos tan cerrados que nos cuesta admitir que no siempre aquellos a los que seguimos, aquellos preceptos que guían nuestras vidas y nuestras decisiones no siempre están en lo cierto?
Debemos luchar por nuestras ideas, por conseguir lo que creemos justo y bueno, independientemente de si esas ideas son más afines a ideales políticos diferentes a los que creíamos nuestros o difieren de lo que esperan de nosotros.
Todo esto me hace preguntarme, ¿están tan locos los que luchan por un cambio? es muy difícil cambiar las cosas, pero no imposible. Muchos han sido los años de lucha en los que los españoles tenían que esconderse para hablar de política abiertamente por el miedo a ser detenidos por las autoridades, por miedo a que tu “amigo” pudiera dar el chivatazo. Gracias al esfuerzo, a los palos recibidos, a no dejarse amendrentar hemos llegado a una democracia, donde cada uno vota a quien quiere, se maniefiesta abietamente y puede expresar sus ideas sin miedo, o al menos eso parece.
Aún siguen existiendo quienes, sin que sea su competencia, dicen a quién debes votar…Si crees en Dios, no debes votar a determinados partidos… y siguen existiendo expresiones como “claro, qué esperabas, si vota a la izquierda…”
La persona es un complejo, no es lo que vota, no es una creencia, es un todo y como eso hay que tratarla. No podemos estar de acuerdo nunca 100% con los ideales y preceptos de una corriente, quizás con la mayoría, o con unos pocos, pero nunca con el completo. Esto es lo que nos dignifica, precisamente esto nos hace únicos, tener la capacidad de pensar por nosotros mismos, la independencia de poder decidir sin que nadie nos coharte esa libertad que tantos años ha costado conseguir.
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Me voy a meter en un “fregao” como se suele decir, del que no sé si saldré ilesa, pero vamos a por ello.
Hace un par de días saltó la noticia de que el laudeado profesor Neira había sido detenido mientras conducía ebrio su coche a la salida de una cena, donde según él sólo bebió media copa de vino, pero claro, el pobro mezcló con medicamentos y he ahí el resultado; el triple de la tasa de acohol tras la prueba, tambaleos al bajar de la ambulancia, que como protocolo lo asistió y las cabezaditas que pegó en el vehículo de la guardia civil mientras éstos tramitaban los papeles de la denuncia… Finalmente 1800 euros de multa, trabajos a la comunidad (aunque esto deberían ahorrárselo a la comunidad) y retirada del carné (no sabemos por cuánto tiempo, creo haber escuchado que por diez meses).
Parece mentira que a estas alturas de la película, aún existan profesionales que prodiguen que la homosexualidad es una enfermedad y que podría “curarse” con terapias, algunas de ellas muy beneficiosas, probablemente empíricamente comprobadas, como por ejemplo tomar una pastillita que disminuye, según este fantástico experto en el tema, el deseo sexual hacia personas del mismo sexo…
Esta mañana mientras leía el periódico no podía salir de mi asombro al leer que algunos bancos, la mayoría de ellos, estaban cobrando comisiones a las personas que se acercaban a las sucursales para realizar aportaciones económicas para la catástrofe ocurrida en Haití.

