No sabes cuánto…
Lunes, 10 Octubre 2011No sabes cuánto tiempo hace que te espero… Desde hace años preparo tu llegada, imagino el momento en que nos anuncies que estarás con nosotros, que formarás parte de nuestras vidas…
No sabes cuántas ganas de sentirte, cuánto amor te profeso aun sin que estés, cuanto anhelo ver tu cara aún sin saber cómo será, cuánto acariciarte e imaginar tu piel, imaginar tus ojos, imaginar todo tu ser…
No sabes cuánto te lloro sin saber si algún día te tendré entre mis brazos, te amo tanto mi vida que me duele el pensar que nunca llegarás, que nunca podré sentirte cerca, acariciarte y besarte como si no hubiera mañana.
No sabes cuántas veces te he nombrado, te he soñado ilusionada porque ese sueño no fuera una quimera, sino una realidad tangible y real, tan real que pueda decirte te quiero sin que las palabras se las lleve el viento…
No sabes cuántas veces he imaginado cómo será tu carita, tus manitas, cual será tu nombre… cómo me mirarás y me sonreirás aún sin saber apenas quién soy, casi sin conocerme.
No sabes cómo te echo de menos, cómo deseo escucharte y nombrarte, acurrucarte conmigo en la cama, mecerte y dormir juntitos y desear que en ese mismo instante el tiempo se pare para siempre.
No sabes cuánto te adoro, mi cielo, mi ángel, cuánto deseo que vengas a mi vida, saber que mis momentos bajos ya no son por no tenerte, sino por miles de tonterías, que nada será importante ni será malo si estas conmigo.
Mi vida te anhelo mucho, te deseo con todas mis fuerzas. Un beso muy fuerte amor.
| Tags: maternidad Posteado en Artículos Literarios | 5 Comentarios » |




Un folio en blanco, un bolígrafo que da vueltas sin parar entrelazándose entre los dedos, sin parar quieto, sin dejar de moverse, de girar sobre sí mismo, de fondo una ventana con una vista inmejorable, y aún así la tinta no llega a tocar el papel…
Cómo no saber escoger la palabra definitoria, la frase perfecta ante la perfección, cómo es posible que el extranjero, aquel que viene de tierras lejanas sepa decirle tantas cosas a mi tierra y yo no sea capaz de rendirle el homenaje que se merece, de vertir las palabras que la describan y que haga llegar su aroma especial, su delicada fragancia, sus colores…

Te he buscado tantas y tantas veces que hasta la cuenta he perdido. Hace tantos años que no te encontraba ni me encontraba a mi misma al buscarte con incesante insistencia que ya no sabía si quería encontrarte o no… no sabía si estabas ahí o habías desaparecido… Muchas veces mantuvimos una conversación de Madre a hija, de Amiga a amiga, y siempre confié en que me escuchabas y en que tarde o temprano algún caso me harías… Pero el tiempo fue alejándote de mis inquietudes y de mis creencias, pero ayer, ayer te encontré de nuevo. Fue en una Avenida de Sevilla, una de esas que no frecuentas en tu salida anual a la Santa Iglesia Catedral… no sé qué ocurrió, te vi venir de lejos y un nerviosismo que no soy capaz de explicarme me recorrió cada milímetro de mi piel, se me erizó todo el cuerpo, y de repente te tuve delante, y tampoco sé cómo me miraste y te miré, y empezaste a hablarme como jamás pensé que lo harías ni que yo lo oiría… Y allí empezó todo…


