La educación afectivo sexual en las aulas
La sexualidad, por desgracia, siempre ha estado rodeada de polémica y no podía ser menos cuando se trata de implantar la educación sexual y afectiva en las aulas. Si nos hablan de biología, con todo lo que ello conlleva; la concepción, el embarazo, el desarrollo de los órganos sexuales, las diferencias entre los sexos a nivel físico, nadie pone el grito en el cielo ni se pone las manos en la cabeza, porque se considera que es algo necesario, y forma parte de la vida, y por tanto debe estar incluido dentro de las materias a enseñar en los centros educativos. Pero la cosa cambia, y mucho, cuando se añade una asignatura con el nombre de Educación Afectivo Sexual. Es entonces cuando el sector más radical de padres católicos, se pone en pie de guerra, y piensan que con este tipo de enseñanzas se incita, al menos, a mantener relaciones sexuales sin ningún criterio, donde sólo se trata la masturbación y la homosexualidad, y eso les da miedo, aunque estos miedos simplemente sean infundados debido a la falta de preparación que demuestran tener y no sean fieles a realidad.
Lo triste de esta actitud adoptada por algunos padres es que están sesgando un tipo de educación tan necesaria como cualquier otra. Debemos dotar a los menores de las herramientas necesarias para poder enfrentarse al mundo real. Nuestro deber, es educar en todos los aspectos de la vida, y obviar este ámbito significa mutilar una parte de nosotros mismos.
Esta educación afectivo sexual, está adaptada al curso educativo en el que el menor se encuentra. No podemos abarcar desde el miso punto de vista la sexualidad para un niñ@ de cinco años que para un preadolescente de trece años, ya que las necesidades educativas son diferentes, tanto en matemáticas, como en afectividad y sexualidad o en cualquier otra materia.
Este tipo de educación consiste en tratar al ser humano en su globalidad, con las relaciones que irá desarrollando a lo largo de toda su vida, y que irán marcando su actitud, sus tendencias, sus pensamientos y en definitiva su personalidad.
Hay que desmitificar los tabúes que aún hoy en día, en puertas del año 2010, existe en torno a este tema. Enseñar las diferencias entre ambos sexos y las similitudes, enseñar a respetar a la pareja y tratarla con respeto, explicar en qué consisten tantas cosas que van a ir escuchando a amigos, adultos, medios de comunicación, eliminar miedos que sólo consiguen que se madure a medias, sin dejar que el ser humano llegue a la plenitud de su propio conocimiento.
Voy más allá, creo que esta educación sería oportuna no sólo para los menores, también para padres que en ocasiones se sienten indefensos ante algunas preguntas que no saben muy bien cómo afrontar, haciendo que en la mayoría de los casos respondamos con evasivas que al final lo único que consiguen es que se llegue a respuestas erróneas buscadas en lugares poco adecuados.




6 Diciembre 2009 a las 20:16 pm
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9 Diciembre 2009 a las 21:30 pm
queria maite!
me encanta este articulo por todo, por el contenido y por el continente.
un beso mu gordo
p.s:me encanta ser la primera en el ranking de los que mas opinan;)
18 Marzo 2010 a las 21:31 pm
Me gustó su sitio. Artículo muy interesante!