¿Es realmente efectivo el castigo en l@s niñ@s?

          Recientemente he leído un artículo muy interesante en uno de los blogs que sigo,Bebés y más y que como profesional de la psicología lo considero de mucha importancia y os invito a leer. En este artículo se nos habla de los beneficios y los inconvenientes del castigo para educar a los niños. Desde siempre nos han acostumbrado que cuando hacemos algo mal esa conducta debe ser castigada y tanto en casa como en los centros educativos es la forma más habitual de actuar ante la falta de un menor, pero ¿es esto ciertamente educativo? ¿Sirve de algo? ¿Saca algo en claro el niño de todo esto?

 16697845_1          Desde el punto de vista psicológico, que es el que voy a intentar plasmar por mi formación, los castigos que generalmente se llevan a cabo son el fruto de un estilo de educación autoritaria; lo haces porque yo lo mando, una educación no demasiada acertada, pues se caracteriza por la falta de diálogo padre- hijo. Estos castigos consisten fundamentalmente en que ante la mala acción del menor se le retira algo que es positivo para él, por ejemplo, si nuestro niño no almuerza como debería, generalmente nos desesperamos y actuamos diciéndole “esta tarde no vamos al parque” o “a la habitación sin ver la televisión”. Es comprensible que en algunas ocasiones nuestra paciencia comience a desaparecer y se apodere de nosotros un impulso tremendo por desistir y dejar que haga lo que quiera, ante la imposibilidad de conseguir realmente nuestro verdadero objetivo; que nos hagan caso. Pero hemos de tener en cuenta que los castigo sólo son una solución momentánea al problema y la verdadera raíz continúa estando presente y sin resolverse.

          Actualmente existe un programa en la cadena de televisión Cuatro, “Supernany”, muy educativo, más para padres que para niños. En este programa nos ofrecen premisas para saber actuar ante algún problema de comportamiento en nuestros hijos, pero la base de todo es la constancia en el trabajo que hay que realizar con ellos. Por un lado, no podemos estar continuamente pendientes de lo que hace o deja de hacer nuestro pequeño, no podemos volcar toda nuestra atención en ellos, porque el día que queramos desviar dicha atención hacia otro foco, como un hermano o cualquier tipo de problema, incluso hacia nuestra propia pareja, el menor va a sentirse amenazado, pensando incluso que ya no lo queremos como antes, que algo ha cambiado, y su actitud cambiará con la única intención de volver a llamar nuestra atención, ¿cómo? con un comportamiento más agresivo, más desobediente, más nervioso, etc.

          Desde aquí os invito a reflexionar con vuestros hijos, a educarlos desde la tolerancia, a pactar y dialogar con ellos. Hay un anuncio que en su día me llamó poderosamente la atención, consistía en la pataleta que un crío cogía en un supermercado porque la madre en cuestión no quiso comprarle algo con lo que se había encaprichado ¿cuál fue la reacción de esa madre? Actuar del mismo modo que el niño, tirarse al suelo, chillar, patalear, haciendo que el menor se descolocara por completo, ya que la reacción esperada por éste era una regañina o cualquier otra forma de castigo,y cuando éste no se produjo, la pataleta desapareció ante una cara de asombro genial. Esto nos viene a decir que a los niñ@s hay que sorprenderles constantemente. El ser humano es animal de costumbres y ellos aprenden que sus actos tienen consecuencias, pero en muchas ocasiones las mismas consecuencias de sus actos sirven en sí mismas como meros castigos.

          Hay que establecer normas, hay que imponer límites, y hay que negociarlos con ellos. El niño, cuando es pequeño no atiende a explicaciones; No hagas esto o lo otro porque es malo para ti, te puedes cortar, etc… Esto no sirve, no hay que explicar sólo hacerles ver cual es la conducta correcta, pero no a base de castigos puros y duros.

          Desde aquí os animo a ser constantes en la educación de vuestros niños, a ser pacientes, a respirar hondo de vez en cuando y contar hasta tres, y a pensar dos veces antes de imponer un castigo, inventando alguna otra opción; muchas veces la imaginación es más efectiva que el orden y la disciplina de nuestros abuelos.

2 comentarios en “¿Es realmente efectivo el castigo en l@s niñ@s?”

  1. Sofía Says:

    Hola Maite. Me tocas la vena sensible en esta tema. Primero como maestra de educación infantil y después como casi recién estrenada madre, a partir de lo cual te cambia la percepción de la teoría que aprendemos al ver lo difícil que resulta ponerla en práctica.

    Estoy en casi todo de acuerdo contigo, sólo quería completar un poco lo que expones. Y es que el tema de los castigos es bastante amplio. El castigo tal y como tú lo planteas (“…ante una mala acción se le retira algo que es positivo para el niño..”), si mal no recuerdo tiene su base en las teorías de modificación de conducta (Paulov, Skinner,etc). Tuve una asignatura en la carrera y la verdad es que encanta todo este tema.
    La visión es mucho más amplia, el niño/a y los adultos debemos saber que nuestros actos tienen una serie de consecuencias positivas o negativas para nosotros y nuestro entorno. Pues bien, én educación se utilizan las consecuencias de los actos para conseguir que aparezcan unas conductas y desaparezcan otras.
    De acuerdo contigo que el castigo es una solución momentánea al problema, pero es porque falta la otra parte de esta teoría, la más importante y a la vez más sencilla: EL REFUERZO ante las conductas correctas. Está claro que hace mucho más efecto en un niño un beso y una alabanza cuando se han comido todo el plato de comida que una regañina cuando no se lo han comido.

    Si te fijas el programa de la supernanny se basa mucho en esto que te hablo; ignorar las conductas incorrectas y reforzar las correctas. Negociar (consecuencias de los actos) con los niños/as lo que puede ocurrir cuando se portan bien y cuando no lo hacen ( las famosas cartulinas que cuelgan por toda la casa).

    De acuerdo que el castigo en sí no lleva a ninguna parte si no damos a los niños/as alternativas a sus comportamientos y sobretodo mucho refuerzo cuando lo hacen bien.

    Ah!! También es muy importante mantenerse firmes en este tipo de prácticas educativas, es decir si a un niño se le advierte que si no come, por ejemplo, se queda sin parque o que si come irá al cine, es fundamental cumplir nuestras maenazas o promesas para que el niño/a nos tome en serio y pueda reconocer realmente las consecuencias de sus actos. (Casi siempre a pesar de las amenazas, el niño/a no come, al final va al parque y hasta le saca al padre o madre una chuche…, pa morirse!!!)

    Igual que tú también animo a todos los padres, maestros educadores, etc, a tener constancia y a dar mucha confianza y autoestima a nuestro niños y jóvenes para que entiendan que de comportamiento correcto se derivan consecuencias positivas que les ayudarán a ser más felices y mejores personas.

    Gracias por aguantar toda esta parrafada… besitos guapa.

  2. psicosevilla Says:

    Hola Sofía. En primer lugar decirte que estoy encantadísma de verte de nuevo pormi pequeño sitio de reflexión.
    Respecto a tu comentario me ha encantado y estoy totalmente de acuerdo contigo, podríamos decir que has completado mi artículo, porque hay aspecto importantes que no he nombrado y me ha encantado que lo hayas hecho tú.
    Como bien dices los refuerzo para los niñ@s son tan o más importantes que los castigos y explicciones. Reforzar una conducta adecuada les enseña mucho más que cualquier otra cosa.
    El punto de vista de una profesora como tú es muy positivo para completar la visión y la opinión del psicólogo, pues el trabajo conjunto de ambos profesionales creo que es lo ideal para conseguir resultados extraordinarios.
    Un beso muy fuerte y mil gracias por tu aportación.

Deja un comentario

*